Álbum de fotos hechos a mano

Recuerdos inolvidables

Cuando se trata de fotos familiares, de seres queridos y hasta de nuestras mascotas, el valor de este delgado trozo de tiempo es mayor que un papel cualquiera. Uno trata de acaparar todos los instantes posibles, que evocan recuerdos que no queremos olvidar jamás. Las cámaras digitales son un invento genial, pero no se pueden comparar con las fotos de verdad, las normales de toda la vida.

Creación de un álbum de fotografías

La creación de un álbum implica “construir” un relato. Por lo cual, lógicamente, en algún momento hay que organizarlo en álbumes, para poder así, sentarnos en un cómodo sillón y pasar página tras página, mostrándolos a nuestra familia y amigos. Son momentos mágicos que ninguna tarjeta de memoria podría suplantar. Nuestra vida digital avanza, pero no se puede comparar con estos momentos compartidos. El rito de tomar una foto, revelarla para después contemplarla, no se ha perdido, y creo que nunca se perderá. Porque estas fotos (este papel brillante) son testigo de nuestras vivencias, del paso del tiempo, y cada vez que volvemos a observarlas revivimos cada uno de esos momentos especiales. Por ello, lo mejor es elegir un álbum de fotos hecho a mano, porque tendrá un valor agregado muy especial.

Tipos de álbum de fotos

Existe el álbum fotos con anillas o el que viene encuadernado. Pero también están los temático o los personalizados. Dentro de este grupo podemos encontrar: el álbum para las fotos de boda, que suele traer un relieve en blanco con las alianzas en su tapa; el álbum para las fotos de comunión, normalmente de color blanco o amarillo; el álbum de recuerdo de los 15 años, que suele hacerse en rosa porque se usa más para las chicas; el álbum de fotos de goma eva, especial para fotografías de bebes y niños; y finalmente el álbum de fotos artesanal, que trae muchos detalles y esta trabajado cuidadosamente, hecho a mano de manera profesional y con mucho «mimo».

Álbum de fotos físico NO digital

Podemos encontrar muchas formas de guardar nuestras fotografías, pero el álbum de fotos (físico) nos da la tranquilidad de saber que nuestra historia está ahí, siempre en el mismo cajón, el mismo estante, el mismo mueble. Y podemos recurrir a ellos todas las veces que nos apetezca. Es como un portarretratos: siempre lo tenemos a la vista. En cambio los píxeles y la alta definición no nos dan esa oportunidad única de admirarlas, de saborearlas, recordarlas y tocarlas cuando señalamos algún detalle en especial.